in embargo, la razón por la que casi todas las mujeres delgadas conservamos la línea no es la suerte ni los genes. Hemos aprendido a pensar en la comida de cierta manera que nos ayuda a no engordar, y hemos ideado estrategias que dan resultado.
e aquí cuáles son:
Porciones pequeñas. “Lo que come una persona obesa suele ser lo mismo que come el individuo delgado”, observa la nutrió loga Alicia Moag-Stahllberg. “Lo que varía es el tamaño de las porciones”. Para no pensar en cantidad, hay que concentrarse en la calidad. “Prefiero una capa muy delgada de queso crema de verdad a una capa gruesa de algún producto sustitutivo”, dice Sherri Atkins (1,62 metro9s, 62 kilos), contadora de 51 años. De esta forma se satisface el antojo sin acumular calorías. También resulta útil redefinir la palabra comida. Casi todos nos criamos pensando que una comida consta de carne, papas, pan, verduras y postre: mucho más de lo que necesita un adulto. Algunos días podríamos comer sólo unas rebanadas de manzana con crema de cacahuate.
Contrarreste los excesos. Todos nos excedemos de tanto en tanto, peroles delgados tienen trucos que les ayudan a poner un alto a los festines. Cuando mi hermana, Barbara (1,65 metros, 46 kilos), no puede parar de comer, se lava los dientes. “El dentífrico acaba con el dominio que ejercen los bocadillos sobre las papilas gustativas”, explica.
Adopte alguna actividad, como tejer o pintar, que no pueda comer mientras come, aconseja John Foreyt, profesor de una facultas de medicina de Houston. “Al cabo de diez minutos de distracción, los antojos de alimentos generalmente desaparecen”.
ero si usted acaba por comerse esa tercera rosquilla, no sienta que fracasó. “Las mujeres delgadas saben que comer sensatamente el 80 por ciento del tiempo suele ser suficiente para conservar la línea”, afirma Moag-Stahllberg.
Frene el aumento de peso antes de que se le salga de control. Todas las mujeres delgadas que conozco llevan dos números grabados en la mente: el peso que consideran ideal y el peso que jamás se permiten exceder. La diferencia entre ambas cifras es de unos dos o tres kilos.
“Los esbeltos notan de inmediato cuando han subido un poco, y empiezan a comer menos”, señala Ronnette Kolotkin, experta en dietas y acondicionamiento físico. “Bajar de peso no les lleva mucho tiempo, porque nunca llegan a un punto en el que necesiten perder una gran cantidad de kilos”.
Ejercicios para adelgazar y llenarse de energía
¿ iene usted la impresión de que cada bocado que come pasa directamente de sus labios a sus caderas? Para contrarrestar esta tendencia, Molly Fox, experta en acondicionamiento físico, diseñó un programa de reducción localizada, cuyos resultados se notan rápidamente.
a sesión de ejercicios se compone de cuatro movimientos que hacen trabajar regiones específicas. Fox recomienda comenzar con una serie de cada uno (de 10 a 20 repeticiones), e ir aumentando paulatinamente. Practique este programa de tres a cinco veces por semana, y añada por lo menos 20 minutos de actividad aeróbica – como caminar, correr o montar en bicicleta-, también de tres a cinco veces por semana. En un mes, aproximadamente, podrá ver los resultados. (Consulte con su médico antes de comenzar cualquier plan de ejercicios. Aunque lo mejor es perder peso poco a poco, este programa constituye un excelente impulso inicial).
-Escaleras (calentamiento). Suba un banco o peldaño con la pierna derecha, flexionándola de manera que la rodilla quede sobre el arco del pie. Suba ahora la pierna izquierda. Baje luego la derecha y después la izquierda. No golpee el piso. Controle el movimiento de modo que el pie se apoye suavemente en el suelo. Después de una serie, vuelva a empezar con la pierna izquierda.
-Flexiones de piernas (para la parte delantera de los muslos y los glúteos). Coloque las manos en las caderas y dé un paso al frente con el pie derecho hasta donde pueda sin violentar los músculos. Doble al rodilla izquierda de modo que quede directamente sobre el arco del pie. Sin despegar el pie derecho del piso, levante el talón izquierdo. Baje lentamente las caderas y la rodilla izquierda. La rodilla derecha no debe rebasar el arco de pie. Haga una pausa y luego regrese lentamente a la posición inicial. Repita el movimiento hasta completar una serie, y después empiece de nuevo con la pierna izquierda. Mantenga las caderas rectas, la cabeza erguida y el pecho levantado.
-Levantamiento de piernas (para la parte posterior de los muslos y los glúteos). Arrodíllese sobre una toalla e inclínese hacia delante, hasta que los codos queden sobre el piso. Entrelace los dedos y apoye la cabeza en las manos. Levante la pierna derecha y mantenga la rodilla flexionada a 90 grados. Impulse el pie hacia el techo hasta que el muslo quede paralelo al piso. Baje la pierna lentamente de modo que la rodilla casi toque el suelo. Continúe sin detenerse hasta completar una serie. Repita el ejercicio con la pierna izquierda.
-Abdominales (para la cintura). Acuéstese de espaldas con los pies contra la pared y las rodillas dobladas en un ángulo de 90 grados. Coloque las manos detrás de la cabeza a manera de apoyo. Inhale y luego exhale lentamente mientras levanta los hombros y la cabeza, apretando los músculos abdominales mantenga los codos hacia atrás sosténgase en esa posición unos segundo y vuelva a acostarse.
l terminar el programa, recuerde estirarse nuevamente. “Estos ejercicios no sólo le permitirán reducir algunos centímetros”, comenta Molly Fox, “sino que se sentirá inmediatamente llena de energía”.
-Rebeca Nelson, Woman`s Day
¿ qué método siguen las mujeres para vigilar su peso? Algunas se pesan diariamente o una vez por semana. Otras dejan que su ropa les hable. “Si puedo abotonarme los pantalones, sé que aún estoy bien”, explica Kelli Kauterman (1,68 metros, 62 kilos), actriz de 34 años.
Disfrute al máximo. Preste toda su atención a los alimentos. “Si come mientras mira televisión, es muy probable que no pare de hacerlo hasta que termine el programa”, señala Nancy Rodríguez, profesora de ciencias de la nutrición.
Mejor tómese su tiempo mientras come. “La gente que engulle los alimentos come más”, explica la profesora Rodríguez, “porqué el cerebro tarda 20 minutos en recibir el mensaje de que uno está satisfecho”.
Haga una ceremonia de cada comida. “Si me sirvo una porción enorme de pasta en un plato y me la como sobre el mostrador de la cocina, acabo por servirme más”, dice Andi Hessekiel (1,52 metros, 52 kilos), de 39 años. “Pero cuando me siento a la mesa y arreglo bien mi lugar, me parece que he disfrutado de una comida exquisita, aunque las porciones hayan sido pequeñas”.
repare una estrategia para cuando coma afuera. Cuidado con los restaurantes que sirven bufés. Pruebe el método de reconocimiento de Sherri Atkins: “Reviso la mesa entera antes de colocar un solo bocado en mi plato. Así no me sirvo tod lo se me atraviesa en el camino”.
uando pida sus alimentos, recuerde que la salsa de tomate sobre pasta o pollo engorda menos que la blanca, de crema. Tme una sola rebanada de pan y devuelva la panera al camarero.
tra técnica inteligente es “divide y vencerás”. Cómase la mitad del plato fuerte que elija, y llévese el resto a casa. Comparta el postre con su acompañante. Ponga a prueba estas estrategias y pronto verá desaparecer varios centímetros de su cintura. Todo el mundo le dirá:”Qué suerte tienes de ser delgada por naturaleza”.
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