manera de comentario de estas y otras escenas deprimentes, ella había copiado un antiguo proverbio budista japonés: “Ningún día retorna; una pulgada de tiempo vale tanto como un pie de jade”. ¡Qué contraste las vacaciones de uno de mis socios! Cuando nos volvimos a encontrar en la oficina me hizo un entusiasta relato de ellas.
o mismo que yo, ansiaba tener una villa a la orilla del mar, pero en vez de perder tontamente su tiempo, lo había dedicado a algo constructivo. Para empezar, consiguió que un matrimonio de una comunidad costera, deseosa de pasar sus semanas libres cerca de la gran ciudad, estuviera de acuerdo en hacer un cambio.
n pago de la villa, mi socio le cedió su casa urbana, y además compiló personalmente una lista de todas las cosas que los forasteros debían ver en la gran ciudad, poniéndolos asimismo en contacto con amigos que los atendieron cordialmente. En retribución, los dueños de la villa le presentaron a sus vecinos de la playa, que a su vez tuvieron con él y su familia semejantes atenciones.
n compañía de los otros veraneantes, que a no mediar las circunstancias indicadas hubieran sido indiferentes extraños, tomaron parte en regatas, organizaron meriendas en la playa, visitaron lugares históricos cerrados al público y volvieron a su hogar con interesantes fotografías. Al escuchar a mi socio, comprendí cuánto más satisfactorias hubieran sido mis vacaciones de haberlas planeado con la misma habilidad.
o existe ninguna fórmula mágica que nos ayude a planear una vacación fructífera, pero he aquí algunas indicaciones y ejemplos que acaso contribuyan a hacerla más provechosa y grata:
Planearla con anticipación.
na familia que conozco dedica un domingo entero, generalmente en pleno invierno, a esa tarea. Todos los familiares se sientan en torno a la mesa del comedor y despliegan mapas de viajes, recortes de periódicos, cartas de amigos que pasaron bien su tiempo libre y notas garrapateadas; esto es, material recogido durante varios meses. En un calendario marcan los días festivos, los fines de semana largos y las fechas más convenientes para unas vacaciones completas. “Todos tienen oportunidad de presentar sugerencias”, dice el padre. “Y los demás las anotamos, por extrañas y absurdas que parezcan. Luego subrayamos las ideas que interesan a la mayoría, y las consideramos como objetivos propuestos.
s notable ver cuantos proyectos acaban convirtiéndose en realidad”. Muchas personas preguntan, no sin razón: ¿Cómo saber si lo que parece a primera vista una idea excelente, será después un fracaso? La respuesta es que se piensa hacer. Una familia, por ejemplo, se interesó por el folklore y decidió que sería divertido ir a ver personalmente lugares célebres en vez de limitarse a leer relatos sobre personajes pintorescos y acontecimientos históricos.
ero no sabían los padres si sus tres hijos, de 12 a 15 años de edad, compartirían esa afición. Entonces la probaron, aprovechando los fines de semanas largos explorar regiones cercanas que guardaban recuerdos de héroes legendarios y de sus proezas. Con deleite comprobaron que, lejos de aburrirse, los niños se entusiasmaron al descubrir por sí mismo hechos poco conocidos. De común acuerdo planearon las próximas vacaciones de dos semanas en torno al tema del folklore y las tradiciones.
ratemos de interesarnos en cosas nuevas. En el buen planeamiento entran la previsión y la voluntad de aprovechar las oportunidades inesperadas que se presenten. Consideremos, por ejemplo, el caso del médico Mauricio Seltzer. Un día que cruzaba un yacimiento carbonífero sombro descubrió un helecho fósil que había permanecido enterrado durante 300 millones de años; todos sus armoniosos detalles estaban grabados y marcados con pigmento amarillo. “Eso me saca de mi aislamiento”. Explica, “y me mantiene activa y tranquila, Antes me quedaba sentada en el corredor, esforzándome en revivir mentalmente los buenos retos que pasaba antes de que mi marido muriera y mis hijas se dispersaran”.
esde luego, no es necesario estar solo para poner en práctica esa clase de vacación. El Dr. John Slaugther, dermatólogo, y su esposa, se habían aficionado a la América Central, y fundaron un notable organismo llamado Vacaciones Humanitarias.
aba oportunidad a médicos, dentistas, enfermeras y técnicos de pasar sus días libres. dedicados a una obra filantrópica y voluntaria en las regiones atrasadas de Centroamérica, que desempeñaban a sus propias expensas. Hoy el programa abarca lugares de Sudamérica y del Caribe.
nas vacaciones de tipo creador, la que mejor satisfaga nuestros deseos o necesidades, trae muchas satisfacciones. Pone en la vida algo que constituye una continua fuente de interés, y hasta de inspiración, y que perdura mucho tiempo después de haber terminado el asueto.
l escritor y educador Sebastián de Grazia, que ha hecho un detenido estudio del hombre y sus horas libres, escribe:
“El trabajo quizá nos haga ricos o nos agobie las espaldas. Acaso nos ennoblezca. Pero el tiempo libre nos perfecciona. En él está nuestro futuro”.
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