El Origen de Mal
El cansancio, el dolor, la tristeza son las sombras de la vida. En las redes poderosas y aparentemente indestructibles del mal todos caen tarde o temprano, y el dolor, la tristeza y el infortunio caen sobre la humanidad.
Por Rosa Port
on el objetivo de escapar o de alguna manera mitigar esta tiniebla sombría, hombres y mujeres se apresuran a utilizar innumerables recursos, a seguir caminos por los cuales esperan ansiosamente entrar en una felicidad que nunca acabará.
¿No hay, entonces, ninguna manera de escapar del dolor y el sufrimiento? ¿No hay ningún medio por el cual los lazos del mal puedan romperse? ¿Es que la felicidad permanente, la prosperidad segura y la paz son sólo sueños tontos? No, hay un camino, y hablo de él con alegría, por el cual puede desterrarse el mal para siempre; existe un proceso mediante el cual la enfermedad, la pobreza, o cualquier condición adversa pueden apartarse para siempre; hay un método por el cual puede asegurarse la prosperidad permanente, sin temor a que vuelva la adversidad, y hay una práctica por la cual la paz eterna y la bendición infinita pueden alcanzarse y realizarse. Y el comienzo del camino que lleva a esta gloriosa realización es la adquisición de un adecuado entendimiento de la naturaleza del mal.El mal no es una entidad abstracta que existe fuera de ti; es una experiencia de tu propio corazón, y examinándolo y rectificándolo pacientemente te dirigirás gradualmente hacia el descubrimiento del origen y naturaleza del mal, de lo cual se seguirá, necesariamente, su total erradicación.
o basta con negar o ignorar el mal; debe ser entendido. No es suficiente rezar a Dios para que acabe con el mal; debes entender por qué está allí, y qué lección guarda para ti.
No sirve de nada que te preocupes por las cadenas que te atan, que las insultes o te irrites por ellas; debes saber cómo y por qué es que estás atado. Así que deberás comenzar a analizarte y entenderte. Deberás cesar de ser un niño desobediente en la escuela de la experiencia, y comenzar a aprender, con humildad y paciencia, las lecciones que existen para tu crecimiento y perfección última; pues el mal, cuando se entiende bien, se ve que no es un poder ilimitado o un principio del universo, sino una fase temporaria de la experiencia humana, y que entonces se vuelve un maestro para aquellos que estén dispuestos a aprender.
odo mal puede corregirse y curarse, y por ello no es permanente. Está arraigado en la ignorancia, en la ignorancia de la verdadera naturaleza y relación de las cosas, y mientras permanezcmos en ese estado de ignorancia, estaremos sujetos al mal. No hay ningún mal en el universo que no sea resultado de la ignorancia, y que no nos dirija hacia una sabiduría superior, siempre y cuando estemos dispuestos a aprender su lección, para luego desvanecerse para siempre. Pero el hombre permanece en el mal, y éste no muere porque los hombres no quieren o no están preparados para aprender la lección que el mal tiene para darles.
onocí un niño que cada noche, cuando su madre lo llevaba a la cama, lloraba para que lo dejen jugar con una vela; y una noche, cuando la madre se había descuidado por un momento, el niño se apoderó de la vela; siguió el resultado predecible, y el niño nunca más quiso jugar con la vela. Con esa sola y tonta lección aprendió perfectamente la lección de la obediencia, y se enteró de que el fuego quema. Y este incidente ilustra completamente la naturaleza, el significado y el resultado último de todo pecado y mal. Como el niño sufría por causa de su propia ignorancia acerca la naturaleza real del fuego, así también los niños más grandes sufren por causa de su ignorancia acerca de la naturaleza real de las cosas por las que lloran y desean tener, y que los lastimas cuando se obtienen; la única diferencia está en que en este último caso la ignorancia y el mal están más profundamente arraigados y son más oscuros.
Como el mal es el resultado directo de la ignorancia, así también, cuando las lecciones del mal han sido aprendidas completamente, la ignorancia se acaba, y la sabiduría ocupa su lugar. Pero como un niño desobediente se niega a aprender las lecciones en la escuela, también es posible rehusarnos a aprender las lecciones de la experiencia, y así permanecer en la oscuridad continuamente, sufriendo castigos recurrentes que tomarán la forma de enfermedades, desilusiones y dolor. Aquel, entonces, que se libere del mal que lo ata, deberá estar dispuesto a aprender y preparado para soportar ese proceso de disciplina sin el cual ni un gramo de sabiduría o felicidad puede asegurarse.
na persona bien puede encerrarse en cuarto oscuro, y negar la existencia de la luz, pero ésta existirá fuera del cuarto, y la oscuridad sólo estará en su pequeño cuarto. Así es que podrás desterrar la luz de la Verdad, o bien comenzar a derribar los muros de los prejuicios y del error que has construido a tu alrededor, y así dejar entrar la gloriosa y omnipresente Luz.
través de una autoevaluación honesta, esfuérzate por darte cuenta, de que el mal es una fase transitoria, una sombra creada por ti mismo; de que todos tus dolores, sufrimientos y desgracias han ido a ti por un proceso de dirección y por una ley absolutamente perfecta; han llegado a ti porque te los merecías y porque los pediste, y que primero soportándolos y luego entendiéndolos puedes hacerte más fuerte, más sabio y más noble. Cuando te hayas dado cuenta de todo esto, estarás en condiciones de modelar tus propias circunstancias, de mutar todo el mal en bien, y de tejer, con mano maestra, el telar de tu propio destino.
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